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Audiometría: qué es y cómo detecta la pérdida auditiva
Autor: Audika
• 2min lectura
La audiometría es una prueba auditiva que permite detectar si existe pérdida de audición y en qué grado. Es rápida, indolora y clave para identificar problemas auditivos incluso antes de que sean evidentes en el día a día.
Desde Audika queremos destacar la importancia de la detección precoz de la pérdida auditiva, especialmente porque en muchos casos su evolución es progresiva y silenciosa. De ahí que la audiometría sea una herramienta fundamental dentro de cualquier revisión auditiva.
¿Qué es una audiometría?
La audiometría es una prueba diagnóstica que mide el umbral auditivo, es decir, el nivel mínimo de sonido que una persona es capaz de percibir en distintas frecuencias. No todos los sonidos son iguales: los graves y los agudos se procesan de manera diferente en el oído, y muchas pérdidas auditivas afectan antes a unas frecuencias que a otras.
Durante la prueba se presentan tonos de diferente intensidad y frecuencia, y el paciente indica cuándo los oye. Con esa información se elabora un gráfico llamado audiograma, que refleja de manera clara cómo está funcionando el sistema auditivo.
Se trata de una prueba no invasiva, indolora y breve, que suele realizarse en una cabina insonorizada para garantizar que los resultados no estén condicionados por ruidos externos.
¿Para qué sirve la audiometría?
El objetivo principal de la audiometría es detectar y cuantificar la pérdida auditiva. Sin embargo, su alcance va más allá. Permite:
- Identificar el tipo de pérdida auditiva (conductiva, neurosensorial o mixta).
- Determinar su grado (leve, moderada, severa o profunda).
- Evaluar dificultades de comprensión del habla.
- Hacer seguimiento en personas que ya utilizan audífonos.
- Controlar la audición en personas expuestas a ruido laboral o ambiental.
Muchas veces la primera señal no es “no oír nada”, sino tener problemas para entender conversaciones, especialmente en entornos con ruido de fondo. Esa diferencia entre oír y comprender es algo que la audiometría ayuda a objetivar.
Tipos de audiometría más habituales
Aunque cuando hablamos de audiometría solemos pensar en una única prueba, en realidad existen diferentes modalidades que se complementan entre sí.
Audiometría tonal
Es la más conocida y la que proporciona la base del diagnóstico. Evalúa la capacidad para escuchar tonos puros en diferentes frecuencias, generalmente entre 125 y 8.000 Hz, que abarcan el rango más relevante para la comunicación humana.
El resultado se representa en el audiograma, donde se observa con precisión si existe pérdida auditiva y en qué frecuencias se concentra.
Audiometría verbal
La audición no solo consiste en detectar sonidos, sino en entender palabras. Por eso, la audiometría verbal analiza la capacidad para reconocer y repetir términos a distintos niveles de intensidad.
Esta prueba resulta especialmente útil para valorar cómo afecta la pérdida auditiva a la comunicación diaria, algo que no siempre queda reflejado únicamente en la audiometría tonal.
Audiometría por vía ósea
En determinados casos se realiza también una medición por vía ósea, que permite diferenciar si la alteración se encuentra en el oído externo o medio (pérdida auditiva conductiva) o en el oído interno (pérdida auditiva neurosensorial). Esta distinción es clave para orientar correctamente el abordaje posterior.
¿Cómo se realiza una audiometría?
La audiometría suele durar entre 15 y 30 minutos. La persona se coloca unos auriculares y, en función del protocolo, también un pequeño vibrador óseo detrás de la oreja. Cada vez que percibe un sonido, lo indica mediante un botón o una señal acordada con el profesional.
Es importante acudir relajado y seguir las instrucciones con naturalidad, sin intentar anticiparse a los sonidos. La prueba está diseñada para detectar el umbral real de audición, no para “hacerlo bien” o “hacerlo mal”.
En el caso de niños pequeños o personas que no pueden colaborar activamente, existen técnicas adaptadas que permiten obtener información fiable a través de respuestas conductuales u objetivas.
Desde Audika se recomienda realizar revisiones auditivas periódicas, especialmente a partir de los 50 años, ya que la presbiacusia, la pérdida auditiva asociada a la edad, es uno de los trastornos sensoriales más frecuentes en adultos.
También es aconsejable solicitar una audiometría si se presentan síntomas como:
- Dificultad para seguir conversaciones, sobre todo en grupo.
- Necesidad de subir el volumen del televisor con frecuencia.
- Sensación de que los demás “murmuran”.
- Presencia de zumbidos (acúfenos).
- Exposición prolongada a ruido intenso, ya sea laboral o recreativo.
En entornos profesionales con niveles elevados de ruido, la audiometría forma parte de los programas de vigilancia de la salud, precisamente para detectar alteraciones antes de que sean irreversibles.
¿Qué pasa si se detecta una pérdida auditiva?
Cuando la audiometría confirma una pérdida auditiva, el siguiente paso es valorar su causa y su impacto funcional. No todas las pérdidas tienen el mismo origen ni requieren la misma solución. En algunos casos puede tratarse de un problema transitorio, mientras que en otros será necesario plantear medidas de rehabilitación auditiva, como el uso de audífonos.
El equipo de expertos en salud auditiva de Audika destaca que tratar la pérdida auditiva mejora la calidad de vida, favorece la participación social y reduce el riesgo de aislamiento. Por eso, retrasar el diagnóstico no suele ser una buena estrategia.
Por eso, incorporar la revisión auditiva a los chequeos periódicos de salud es una decisión responsable, igual que lo es controlar la vista o la tensión arterial. Detectar a tiempo cualquier alteración facilita actuar antes y preservar algo tan esencial como la capacidad de comunicarnos con los demás.
Si hace tiempo que no revisas tu audición o has notado cambios recientes, una audiometría puede ser el primer paso para entender qué está ocurriendo y tomar decisiones informadas sobre tu bienestar auditivo. En Audika puedes realizar una prueba auditiva gratuita con profesionales especializados que te orientarán de forma clara y personalizada para que tomes la mejor decisión sobre tu salud auditiva.